14 de enero de 2016

CURSO: “LA EMOCIÓN DECIDE, LA RAZÓN JUSTIFICA: EDUCACIÓN EMOCIONAL”

La velocidad a la que se producen los cambios en un mundo cada día más plural y más complejo, nos exige una gran capacidad de reacción para interactuar con las nuevas “realidades”.

Los referentes que los niños niñas van incorporando en sus cabezas sobre la interrelación personal (y sobre la realidad que los envuelve, en general), están muy influenciados por los programas de televisión, por los videojuegos, por lo que corre por internet...

Reconocer y expresar emociones,  comunicarse abiertamente, desarrollar habilidades de pensamiento, comprender los conflictos, participar activamente y convivir en paz, constituyen los ejes vertebradores de una educación de futuro.

Cuando el psicólogo de la Universidad de Kansas, C. R Zinder, estudió los logros académicos de los estudiantes universitarios, descubrió que la esperanza tiene una influencia poderosa en el éxito.
         
Zinder definía la esperanza como ‘creer en que tienes tanto la voluntad como la forma de lograr tus metas’. Los estudiantes con grandes esperanzas en general se esfuerzan más, descubrió Zinder, pero también desarrollan un repertorio de habilidades basadas en la esperanza que se amplía constantemente. Al rehusar rendirse a la ansiedad o la depresión, buscan maneras de motivarse a sí mismos, se alientan cuando se notan estancados, buscan creativamente rutas alternativas hacia sus objetivos (o, si es necesario, cambian sus objetivos), y continúan siendo flexibles sin importar lo frustrantes que resultan las cosas.

El sistema educativo, una de las instituciones sociales por excelencia, se encuentra inmerso en un proceso de cambios enmarcados en el conjunto de transformaciones sociales propiciadas por la innovación tecnológica y, sobre todo, por el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, por los grandes cambios que se producen en las relaciones sociales, y por una nueva concepción de las relaciones tecnología-sociedad que determinan las relaciones tecnología-educación.

Cada época ha tenido sus propias instituciones educativas, adaptando los procesos educativos a las circunstancias. En la actualidad, esta adaptación supone cambios en los modelos educativos, cambios en los usuarios de la formación y cambios en los escenarios donde ocurre el aprendizaje.

Aunque el énfasis de los cambios educativos, lógicamente, está puesto en el impacto que la tecnología está produciendo en nuestras vidas, una corriente paralela y complementaria de la anterior rescata la importancia y la urgencia de la educación de las emociones y los sentimientos.

Enseñar habilidades emocionales ayuda a preparar a los niños tanto para el aprendizaje como para la vida.

Las emociones forman parte importante de la vida psicológica del alumno y tienen una gran influencia en la motivación académica y en las estrategias cognitivas, y por consiguiente en el aprendizaje y en el rendimiento escolar.

DURACIÓN: 15 horas

FECHAS: 5 y 6 de febrero

PONENTES: Roberto Aguado y Mar Romera

PARA VER PROGRAMA: PINCHA AQUÍ

PARA INSCRIBIRTE, RELLENA EL SIGUIENTE BOLETÍN DE INSCRIPCIÓN Y ENVÍALO RELLENO A apfrato@apfrato.com

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